miércoles, 1 de septiembre de 2021

Aventuras y desventuras de un novato del bambú (VI)

Una vez la cola secó, procedí a retirar el hilo con el que até los blanks. Sacar el hilo no fue difícil, pero al usar hilo de algodón, éste dejó muchos restos en forma de pelusa que acabó pegada al bambú. Tal vez en este punto use hilo sintético en un futuro con la esperanza de que deje mucha menos pelusa.



Con la rasqueta fui quitando muchos restos gruesos. Hay que tener cuidado de no quitar más allá del pegamento seco y la pelusa, y de no estropear con la cuchilla el bambú.





Luego con lija muy fina y lijando a favor de beta, fui retirando los últimos restos y dejando una superficie lo más fina posible.

Sobre el acabado final de la caña he leído y visto bastante. Unos prefieren ciertos barnices como el barniz marino, otros barnices con protecciones UV y alguno (pocos) prefieren acabados en aceites (tung, linaza, danés…). También hay muchas formas de darle los acabados: por inmersión, a muñequilla, con pistola… También hay gente que prefiere barnizar antes de anillar, otros con las anillas puesta y algunos barnizan una o dos veces el blank, anillan y vuelven a barnizar un par de veces.



Yo me decanté por lo que me resulta más familiar y sencillo. No tenía preparado ningún tubo para barnizar por inmersión. Además no dispongo de un lugar lo suficientemente alto para poder meter y sacar un tramo tan largo como es el de una caña de dos tramos. Tampoco me convence eso de barnizar una vez has anillado. No sé, me gusta más anillar una vez que el blank esté acabado. Supongo que es cuestión de gustos y rarezas.

Por todo ello opté por barnizar a muñequilla (tarea que ya había hecho antes con la madera) y tras mucho leer, me decanté por el Tru-Oil, que es un aceite destinado al barnizado de culatas de rifles y escopetas. Esta manera de hacer las cosas tiene pros y contras. Como pros tiene que es fácil de aplicar y como contras que no es un acabado tan duro como un barniz de poliuretano y que hay que dar muchas manos.



El proceso es sencillo. Limpié cada blank con un trapo humedecido para quitar los restos del lijado y que no hubiera ningún tipo de polvo. Luego en uno de los extremos de cada parte le até un bucle con un cordel y cinta de carrocero para poder colgarlas una vez barnizadas para el secado. Es cierto que donde está la cinta de carrocero no barnizas, pero hay que tener en cuenta que los tramos aún hay que cortarlos a las medidas definitivas.

Para aplicar el aceite no hay que fabricarse una muñequilla propiamente dicha. Es tan poca la superficie que tenemos que aceitar que sirve con un trozo de tela o trapo. Vale cualquier tela o trapo? No y rotundamente no! Es necesario e imprescindible que no suelte pelusa y eso es muy difícil de conseguir. Yo cometí el error de usar trocitos de un trapo que supuestamente no debería soltar pelusa, pero la fricción contra el bambú la acababa sacando. Lo mejor que encontré para este propósito ha sido una gasa especial que venden para barnizar a muñequilla. Yo he usado para cada mano un trozo nuevo de gasa, no he reciclado de una mano a otra.

Echas un poco de aceite en la gasa, empapas toda la gasa bien, lo suficiente para que deslice fácil por el bambú, pero no tanta como para dejar gotas. Frotas la superficie del blank, prestando atención dar aceite por cada una de las seis caras y con la precaución de no frotar muchos los vértices para no retira el aceite en exceso. Yo frotaba encima de un papel limpio sobre una mesa y a continuación colgaba el tramo por el bucle de cordel y le pasaba la muñequilla de arriba hacia abajo para retira cualquier impureza o gota que nos arruine el acabado. No hay que dormirse dando el Tru Oil, pues al poco de darlo comienza a secar y la muñequilla deja de deslizar con facilidad, arrastrando con ella parte del aceite que ha comenzado a secarse y dejando un mal acabado.



Luego dejaba secar cada tramo colgado, en un lugar sin polvo y a temperatura ambiente, durante un día. Cuando el aceite había secada y endurecido, le pasaba una lana de acero de 000 simplemente para retirar impurezas y dejar la superficie suave. Ojo con la lana de acero! Solo la pasaba muuuuuy suave entre capas con el fin de rayar mínimamente la superficie y así que la siguiente capa agarrara mejor. Cada tres capas si que ponía más interés para dejarla lisa y fina, pero sin pasarme porque las capas de aceite son muy pequeñas y podemos retirarlas con la lana muy fácilmente, arruinando el trabajo anterior. Hay que tener cuidado de no apretar la lana en los vértices, donde es más fácil retirar el aceite seco, además de ser una zona donde se acumula muy poco, provocando que esas zonas queden menos protegidas.



En el talón, después de la tercera capa, procedí a escribir el nombre y longitud de la caña. Desde luego la caligrafía fue uno de los fallos que tengo que mejorar a futuro.



Al final le di a cada tramo 11 capas de Tru Oil. No sé si son suficientes o no, el tiempo lo dirá, pero en caso de que no, es fácil añadir más capas.

En las capas 10 y 11, en vez de lana de acero 000, usé lana 0000, aún más fina y con el fin de pulir la superficie al máximo. Las dos últimas capas de aceite fueron realmente finas, echando muy poca cantidad en el trapo. Como pulido final, usé cera de ebanista y un trapo de algodón con el que froté cada blank enérgicamente.

1 comentario:

  1. que lastima que las de bambu pesen tanto;sin embargo para gente joven y fuerte son una delicia.El amigo cristobal,Alzuro en Con Mosca hace años,me regalo' una que guardo como un tesoro.Saludos amigo

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