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miércoles, 22 de abril de 2020

¿Por qué uso becada?


Últimamente muchos me han preguntado sobre estas plumas. Algunos las tienen mitificadas y a otros les dan alergia. Yo os voy a dar mi visión sobre ellas. Soy un fanático de la becada. Lo reconozco. Por tanto, no voy a ser rigurosamente objetivo sobre estas plumas.



Las uso desde hace unos diez años, cuando mi amigo Paco Lizarraga me regaló unos tricópteros montados con ellas. De inmediato me parecieron unas moscas muy bellas, de ese tipo de moscas que te apetece atar al final del bajo. Aún recuerdo aquellas primeras truchas pescadas en un tramo libre del Aragón Subordán con uno de los tricos de Paco. Qué bien se veía, qué bien lo tomaban y sobretodo (lo cuál es muy importante para mi) cómo me gustaban aquellas moscas.
Junto con los tricos, Paco me regaló una cajita de cigarros llena de estas plumas. Al principio los experimentos con ellas fueron escasos, no podía desperdiciar ese tesoro, pero con el tiempo fui consiguiendo más y más plumas.Y entonces empecé a probar montajes y combinar materiales, hasta conseguir los patrones que uso hoy.




Las plumas de becada (o como la conocemos, culo de becada) son una serie de plumas que se encuentran alrededor de la glándula uropígia de este ave (justo encima de la rabadilla). Cada ave tiene entre 6 y 12 plumas de media. Si juntamos esto junto a que no se comercializan, sino que solo se usan las plumas de las aves cazadas, tenemos que son difíciles de conseguir para la mayoría de los pescadores de mosca, cosa que le da cierto aura de misticismo. Esa es otra de las características que me atraen de estas plumas: el poder pescar con moscas poco vistas, al igual que las hechas con plumas de gallo difíciles de conseguir, como por ejemplo las de color “Cree”.
Las plumas del resto del ave también pueden servir para montar tejadillos de tricópteros, ser usadas como hackles blandos en ahogadas o como alas hechas en secciones de pluma.




Ahora bien ¿está justificada su fama? Para unos no y para otros si. Todo dependerá de lo que busques en tus materiales de montaje. Si solo buscas la practicidad, tal vez no esté justificada su búsqueda o su uso. Si realmente aprecias otras cosas en el montaje, como pueden ser la estética, el uso de materiales naturales o te gusta el montaje más clásico, sin duda te atraerá este material.

¿Significa que su uso solo tiene fines estéticos y no prácticos? Pues no. El uso de estas plumas da, en mi opinión, muy buen resultado en el montaje de tricópteros y plecópteros. Cierto, la versatilidad de esta pluma no es muy grande, eso hay que reconocerlo.




Lo primero que tenemos que tener en cuenta, es que la becada no es culo de pato. A veces se habla como si de un sustituto se tratara y pienso que poco tienen que ver. Las plumas de becada son pequeñas, alargadas, rígidas y con fibras mas cortas que el CDC. El barrado que presentan, junto con la capacidad para mantener la silueta, hacen que sean ideales para imitaciones de tricópteros y plecópteros.

La mayoría de las plumas tendrán un tamaño adecuado para montar moscas desde anzuelos del 12 al 16. También podremos tener algunas plumas sueltas un poco mayores y algunas muy pequeñas adecuadas a anzuelos del 18 o 20, pero serán las menos.

¿Cuántas plumas debemos usar para cada mosca? Pues eso ya depende del gusto del montador y como quieras que vayan tus moscas.
Por ejemplo, los franceses montan un modelo de tricóptero con una sola pluma, montada totalmente plana a la tija del anzuelo.
Los primeros modelos que yo vi en España, llevaban cuatro plumas, dos mas cortas y dos más largas. Si bien funcionaban, el gasto de plumas era el doble de las que uso ahora y no eran moscas que flotaran muy altas, inconveniente si, al igual que yo, pescas en ríos de montaña.






Al final hice pruebas usando CDC como una primera ala y encima dos plumas de becada. Estas iban montadas en forma de tejado a dos aguas (como una tienda de campaña canadiense). Al mezclar estos dos materiales conseguía dos cosas: una, que el CDC mantuviera alta y flotona la mosca, consiguiendo navegar muy bien en las aguas movidas y no hundiéndose, siendo una mosca muy visible. También consigo rayar mejor el agua con ellas, cuando así lo necesito. Y dos, que la pluma de becada me mantuviera “contenido” al CDC, evitando que este se convirtiera en un pelufo, guardando así la silueta que deseo.

Hay personas que piensan que el montar CDC debajo de la becada le impide a la trucha ver el barrado de las plumas y entonces ya no tiene sentido su uso. Bueno… yo no sé realmente si una trucha es capaz de apreciar el barrado o si este es realmente solo atractivo para el pescador. Lo que si puedo asegurar es que a pesar de montar ambos tipos de pluma, las alas quedan traslúcidas y no opacas, dejando una apariencia bastante natural.
El color del CDC (y del hackle) va en consonancia con el tipo de tricóptero que quiero imitar. Así que los colores van desde el gris oscuro, hasta los cremas, pasando por toda la gama de avellanados y caquis.
La cantidad de CDC que suelo poner es de una pluma en condiciones normales, como por ejemplo un tricóptero en un 14 o 16, destinado a pescar todo tipo de aguas. Pero, si la mosca va a ser usada en torrentes o como mosca señalizador en un tándem seca-ninfa, uso dos plumas de CDC, aumentando así su flotabilidad. Así mismo, en montajes de tricópteros pequeños o plecópteros tipo “pitillines”, uso solo dos plumas de becada, sin CDC. En el caso de los plecos pequeños, además monto las plumas muy paralelas a la tija del anzuelo, no como en el caso de los tricos que tiendo a formar una “V” con las plumas.




Como hackle para estas moscas uso tres tipos:

-El más habitual es en parachute. Suelo montarlo no muy espeso, pues son moscas que ya de por si flotan muy bien sin la ayuda de muchas vueltas de hackle, si bien es cierto que tanto la densidad de poste y del collar, vendrán dadas según el uso al que van a ser destinadas. Pero habitualmente, ralo.

-También uso hackles montados a la forma tradicioal, pero solo los uso de gallo vivo de León. Una de mis moscas favoritas es una montada con CDC, becada, pelo para cuerpo y un hackle de gallo de León. Preciosa, no riza y pesca fenomenal.

-Como último recurso utilizo pata de liebre ártica en forma de falso hackle. Contrariamente a lo que se pueda pensar, esta forma de collar la uso sobretodo en moscas destinadas a aguas más lentas. Usando una cantidad escasa de PLA, se consiguen hackles muy livianos, donde el pelo imita muy bien las patas de los tricos y consigue gran aceptación entre las truchas de aguas lentas y tablones.




El tricóptero de becada es una de las mocas que más uso durante todo el año. Si llego a un río y no veo eclosión, lo primero que ato para pescar al agua es un trico de becada. Muchas veces le cuelgo una ninfa, siendo un buen candidato como mosca señalizador.
Con las plumas más grandes suelo hacerme plecópteros en un anzuelo del 10 o 12, quedando una imitación mediana que me funciona muy bien en los ríos de Pirineos en los meses de junio y julio.
Con las plumas más pequeñas monto pitillines en un 16 o 18, que suelen levantarme truchas en aguas bajas y frías, cuando no hay eclosión de otro tipo de insectos.



El mantenimiento de estas moscas durante la acción de pesca no difiera mucho de cualquier otra montada con materiales similares. Está claro que contra más plumas lleve la mosca y más truchas vayas cogiendo, la tarea de mantener seca la imitación es más costosa.
Como primer paso, yo uso grasa de CDC para mis moscas de becada. Suelo darles un poco nada más montarlas en el torno y antes de guardarlas en la caja. Durante la pesca uso mucho las sales, si bien acaban resecando mucho la mosca, por lo que intento evitarlo aplicando grasa de vez en cuando. Si la mosca no está muy poblada de pluma, no necesito usar las sales y tan solo con unos golpes de goma elástica ya la consigo secar.
Como la mayoría de las moscas hechas con materiales naturales, llega un momento que es imposible de secar y toca cambiarla por otra. Pero tampoco veo que tenga que ser una operación habitual.



Como veis, la becada tiene pros y contras. Es muy bonita, pero es escasa y limitada en su uso. No creo que sea un material imprescindible en la vida de un pescador a mosca, pero si que es cierto que el 90% de mis tricópteros la llevan pues para mi, tan importante es que una mosca pesque, como que me guste ¿Levanta más peces que otras imitaciones? Es algo que no me atrevería nunca a afirmar, pero está claro que contra más confianza le tengas a tu mosca, mejor pescará y yo le tengo una Fe tremenda. Ahora ya es decisión de cada uno.




domingo, 24 de marzo de 2019

Inicio de temporada 2019

El pasado día 16 de marzo hemos inaugurado la temporada 2019 en Aragón. La verdad que estos días están siendo realmente raros. Ríos muy cortos de agua muy fría, temperaturas altas y demasiado sol. Hay zonas en la comunidad que llevan más de 50 días sin ver lluvia y la nieve en los picos es escasa. Menos de una tercera parte de lo que había el año pasado. En mi zona ya se ha decretado el estado de pre-alerta por sequía. Como no cambie, mal año nos espera.


Con estos condicionantes, opté por empezar pescando un río regulado, esperando que la temperatura y caudal fueran mayores. Pero esta gente de las hidroeléctricas no tiene medida: o te lo dejan seco, o lo suben 25 metros cúbicos de repente, para luego en una hora volver a los 2 metros cúbicos.


Sumando todas estas condiciones adversas, sólo podía dar como resultado un bolo. Y así fue. El primer día se saldó con un señor bolo. Hubo eclosión de pardones y de alguna oliva. Pero las truchas no les hicieron el menor caso. La nota positiva fue que, antes de entrar al agua, los forestales ya me estaban pidiendo la licencia. Por lo que me comentaron, todos los pescadores que habían visto ese día, iban bolos también.

Tras cuatro horas de pesca y varias subidas y bajadas del caudal, decidí irme a casa tras la eclosión, porque aquello no tenía pinta de mejorar.


Unos días después, el baile de caudales ya era cómico. No tuve valor de meterme en sitios muy complicados pues estaba claro que me iba a llevar un buen susto. A pesar de todo, entre semana bajé a pescar un rato después de comer. Sin mucha fé, todo sea dicho, pero al menos mojaría las moscas.


Sin eclosión aparente, sin actividad en superficie y el agua tan fría, opté por la ninfa. Al poco clavé este maravilloso macho autóctono. Con el tiro tan fuerte de agua y un gran descuelgue cercano, las pasé muy puñeteras para poder encestar a este precioso pez, pues estaba pescando solo. La verdad, tras los primeros cabeceos sin verlo, sin carrera loca, cuando subió a la superficie me temblaron las piernas. “A ver como coño saco ésto ahora!”
El llevar una Winston de IM6 blanda y un hilo no muy fino, fueron determinantes para un buen final. 

Una mala foto rápida y al agua. Si no recuerdo mal, es el pez más grande que he pescando en este valle en diez años que llevo aquí. Creo que grité de alegría. En una zona como Pirineos, las truchas de este tamaño son auténticos supervivientes, máxime si son de zonas de captura y fríe.  La media de tamaño es la de un pez palmero, entre 22 y 25 cm. Aquí no crecen tanto, son ríos de montaña, con poco alimento y de aguas muy frías casi todo el año. No es lo mismo que los tranquilos ríos mesetarios, donde las truchas engordan y crecen mucho.


Tras este pez, el caudal se volvió escandaloso y me fui al coche. Este año “estreno” un viejo Suzuki de 27 años. Una maravilla a la que le suena todo, que no corre un pijo, pero que me mete (y saca) por todos lados. Puedo recorrerme rápidamente todo el valle, entrando a los rincones más complicados y solitarios, huyendo de las zonas más transitadas. Somos el terror de las choperas y los caminos de cantos!


Como en Aragón estamos un poco atrasados a la hora de sacar los permisos (hay que hacerlo de manera presencial en días de diario), pues suelo coger varios para gastarlos a lo largo del mes, arriesgando a que el río o el tiempo no sean los mejores. El tercer día tenía coto, pero cuando bajaba al río eché un ojo al SAIH y marcaba un caudal muy alto.

Me decidí por un río con menos agua, con caudal natural. La verdad que daba pena verlo así: tan corto como en verano y con las piedras totalmente verdes. No sé que está pasando...


Aún así lo intenté. Primero con el tándem y luego con la seca. Al tándem no conseguí nada en un par de horas, así que me saqué el bocata, me senté en una piedra y comí lentamente, esperando una posible eclosión, que no llegó...

Mientras comía, dejé el termómetro en una corriente: 8 ºC me marcó. El viento sur hizo acto de presencia. Malas, muy malas, condiciones para pescar. Aún así acabé la jornada a seca. Siempre es un placer lanzar con la Winston.

Al final clavé nueve truchas con la seca. Cinco de ellas en un mismo mini pozo, que para mi no tenía nada especial. Alguién comprende por qué puedes tirarte un río entero sin ver una trucha subir, y de repente que te suban cinco en el mismo sitio???

Cuando el viento sur arreció, y la hora de la eclosión ya quedaba muy lejos, me volví sobre mis pasos con un calor que no es normal y con la moral un poco baja por el caudal del agua.


Durante estos días también he estrenado las botas Patagonia Foot Tractor, de las que hice una entrada anterior. Debo decir que estoy muy contento con su comportamiento, tanto en zonas de cantos pequeños, como de de bolos. Agarran francamente mejor que cualquier otra bota de suela de goma que haya probado antes. Que el aluminio sea tan blando me preocupa a la hora de cómo puedan envejecer las botas, pues los repuestos no son baratos. Veremos...


Pues este ha sido este duro comienzo. En el momento que escribo estas líneas, hay una previsión a 10 días vista de 0 mm acumulados de lluvia y las reservas de nieve bajo mínimos.. Es algo muy preocupante y de lo que los informativos no se están haciendo eco. Creo que deberían ir concienciando y previniendo a la gente de lo que nos espera este año. Va a ser duro, muy duro. Ojalá me equivoque!


Y recordad, captura y suelta siempre!!!!!


domingo, 20 de enero de 2019

El complot


Hoy os quiero contar la historia de un complot. Una trama urdida en secreto durante meses, tal vez dos años.

No recuerdo bien cuándo y cómo supe de la trama. Tal vez fue pescando barbos en Zamora, o en aguas de Navarra, incluso puede que durante alguna jornada en Pirineos.


Paco me lo chivó. Pero no fue un chivatazo gratuito, sino que buscaba mi colaboración. Me contó lo que se traía entre manos. Algo que llevaba años planeando y retocando. En principio el “merecido” tenía otro objetivo, pero por lo que se ve, cambió de víctima, pues me comentaba que este nuevo y pobre “desgraciado” se lo tenía merecido. Bastante bien merecido!!!!

El “merecido” lo era en forma de artefacto artesanal. Paco me lo iba mostrando en fotografías para que viera su evolución, mientras me presionaba una y otra vez para que engañara al incauto. Que no era otro que Ferrán Llargués. 

Cuando Paco me mencionó el nombre de Ferrán, de dije: -Lo harás llorar... -Que se joda!, me replicó Paco. -Se lo tiene merecido por Polaco, pensé yo para mis adentros y para justificar la cantidad de mentiras que vendrían a continuación.


Durante meses intenté engañar al incauto de Ferrán. Siempre ocurría algo de última hora que hacía que no coincidiéramos con él y así poder llevar a cabo el plan de Paco.

Le tentamos para ir a Alfarrás en varias ocasiones. A mi no me gustaba el lugar. Es un lugar poco recomendable donde se juntan todo tipo de especímenes de alta y baja cuna. Con peces prostituidos y pescadores que pierden su orgullo. Además, era terrorio polaco, hogar de Ferrán. Había que sacarlo de su lugar de confort.

Por fin logramos engañarlo un día de octubre. Para ello tuvimos que usar el cebo de pescar en Pirineos. Sabíamos de los vicios de Ferrán. Esta vez aceptó y el plan pudo llevarse a cabo. 

Lo citamos en un bar. No nos fiábamos, así que trajimos a Josetxo como refuerzo. Le dimos vino para que relajara su nivel de alerta (estos polacos no son tontos) y no sospechara nada. Y mientras le dábamos conversación... BOOOOMMMM!!!!! Paco, delante de todos, le dio su “merecido”.


El “merecido” consistió en una preciosa caña de bambú hecha por Paco Lizarraga. Horas y horas de minucioso trabajo artesanal. Y como bien había profetizado, Ferrán lloró.


No se hicieron muchas fotografías del momento. Simplemente se disfrutó. 

Por fín me había librado de la carga del secreto. Demasiados meses, demasiadas mentiras y demasiadas intentonas fallidas.


Una vez que Ferrán llevó su “merecido”, optamos por ir a estrenarlo a varios lugares del Pirineo.


Y aquí está las primera trucha de Ferrán con su flamante caña de bambú. Puede que no parezca gran cosa, pero estoy seguro que Ferrán no lo olvidará.

Llevaste tu “merecido” Ferrán, pero te lo ganaste a pulso! Gracias por todos estos años dedicados a los ríos.




martes, 13 de noviembre de 2018

Estrenando caña



Hacía tiempo que no me pasaba por aquí. Parece que he conseguido una App que me permite publicar desde el teléfono móvil.

El lunes estrené temporada 2018 y caña. De nuevo una caña de mi amigo Paco Lizarraga, Paco Maravillas. Esta vez ha sido una caña de carbono montada por él, con su típico portacarretes en madera de raíz de tuya. Las anillas negras de la marca Rec y anilla de salida de Ágata.













La caña mide 10,6 píes y es para línea #3, por lo que parece más bien orientada a la pesca a ninfa y a punta de caña.



Por desgracia el día del estreno se fue complicando a medida que pasaban las horas. A penas pude ver un par de olivas bajando por el río.





Una intensa ventisca de nieve apareció de la nada. Dicen que es el llamado tren transiberiano. Me pasó por encima literalmente.



Esta vez no pudo ser. No hubo trucha con la que estrenar la caña. Pero sólo ha sido la primera jornada del 2018. Ya habrá más días.

lunes, 22 de junio de 2015

Y llegó el bambú de Paco Lizarraga

Hacía unos días que Paco me había advertido: "Tengo algo especial para ti, lo estoy terminando. Es un proyecto raro que lleva dos o tres años aparcado". 

Y por fin llegó el día. Paco apareció con un objeto alargado envuelto en papeles de periódico. Era una preciosa caña de bambú. Y si, era algo raro pues era VERDE!!!
8,2 píes de rareza de línea #5.


Un verde precioso, irregular, adaptado a las distintas tonalidades del bambú. Por supuesto, 100% personalizada, como todo lo que hace Paco.


Ahora soy el dueño de un flamante bambú de Paco Lizarraga, de la PL 009. Es única, no hay otra igual, pues es un trabajo totalmente artesano.


El portacarretes es una de las partes que más me gusta de la caña. Una madera preciosa, compleja.


La empuñadura fina, suave, perfectamente torneada.


La primera anilla de ágata. El anillado perfecto, discreto y bonito. No le resta protagonismo en ningún momento al material principal, el bambú.


Después de las emociones (y de un copioso almuerzo), nos pusimos rumbo a nuestro destino de pesca. Un maravilloso río pirenaico. Que a pesar de venir algo alto, estaba bastante pescable.


Comenzamos pescando una zona muy boscosa y encañonada. Paco a ninfa clavó la primera trucha del día.


Yo, como no podía ser menos, utilicé la caña de Paco. Até un plecóptero de foam, ya que se veían bastantes y de gran tamaño.

Me costó apenas cinco minutos adaptarme al ritmo de la caña. No es una caña para pescar de punta, sino para sacar unos cuantos metros de línea y disfrutar de los bucles. Me asombró, pensé que me costaría mucho más sacar línea y no fue así. Si le pides, ella responde.


En un gran pozo la estrené. No era una trucha enorme, pero se tragó la gran mosca de foam sin ningún tipo de complejo. La PL 009 ya ha sido bautizada.


Tras unos pocos metros, tuvimos que salirnos del cañón. El fuerte caudal que aún lleva este río nos obligó a buscar orillas abiertas por las que caminar.

Y comenzó el espectáculo a seca.


Alternando hormigas aladas y plecópteros, fuimos capturando numerosas truchas. La mayoría en las cabeceras de los pozos, a pesar de las fechas en las que estamos y del caudal.


Los peces más grandes los sacó Paco. Para ello utilizó sus "prototipos" de hormigas que tendrán su prueba de fuego próximamente en Austria. Parece que funcionan.



Yo me dediqué más a buscar un pez grande, que doblara bien mi recién estrenada caña. Pero no pudo ser. Siempre había alguna pequeña trucha que se adelantaba y tomaba el pleco sin miramientos. Los peces grandes solo los pudimos ver siguiendo alguna vez la mosca, pero no acababan de morder.



Poco a poco el día avanzaba y las nubes y el viento se apoderaban de la tarde. Tanto que nos acabaron por echar del río.


Ha sido una jornada de sentimientos. Comenzó con la enorme sorpresa del regalo de Paco y acabó con un buen puñado de truchas en un paraje idílico como es Pirineos.


Desde que conozco a Paco he sido consciente de su generosidad, o como dice Joaquín, de su "infinita generosidad". Que decir cuando te hacen un regalo así!

GRACIAS Paco!!!!