viernes, 31 de mayo de 2013

Dánica en PLA y CDC

Como la prometí a Moscaluri, tenía en mente desde hace días montar una Dánica más alternativa. Pero es que estaba tiñiendo en pícrico una pata de liebre ártica. Pues aquí está lo que ha salido del horno. Siento la calidad de las fotos pero hoy está lloviendo y casi no tengo luz.


El cuerpo en antron amarillo pálido brincado con seda gruesa de color marrón. Las alas están hechas en cdc amarillo y kaki claro. Las plumas kaki por fuera y las amarillos en el interior.  También le he añadido unas fibras de flanco de pato color dorado, aunque veo que algo escasas para el resultado que quería.


El falso hackle en PLA amarilla y oliva, mezclando pelos de ambas patas y luego realizando un falso hackle por detrás y delante de las alas. Luego recortado por debajo. Está montada en un anzuelo standard del #12.


Esta mosca, en su versión de Ecdyonúrido, me ha dado unos resultados muy buenos y flota como un corcho. Así que en su nueva versión de Dánica, le tengo una fe tremenda.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Dánica clásica

Voy llenando las cajas de dánicas. Tal vez ni las pueda mojar en las vacaciones tal y como está el tiempo, pero al menos iré preparado.

A parte de las otras dánicas en parachute que he montado, quiero probar otros modelos, entre ellos uno más clásico. Me encanta montar estas moscas tan grandes al estilo clásico, con un hackle como los de toda la vida y con alas en fibras de pluma de pato.


Ahora casi que me da pena lanzárselas a una trucha, pero estoy seguro que en cuanto vea alguna truchota de esas tipo "vaca" (ojala!) no lo voy a dudar ni un momento.

A seguir dándole caña al torno, que faltan pocos días!

martes, 28 de mayo de 2013

Un par de horas a seca

Justo el año que más debo pescar a ninfa, es él que menos me apetece hacerlo. Llevo varios bolos por complicarme la vida en ríos de media montaña, aún con deshielos, sin eclosiones y truchas perezosas.

Por ello decidí que hasta que la cosa mejore, pescaré zonas de valle. En estas zonas me aseguro al menos un par de horas en las que las truchas estarán receptivas a la seca. Tal vez no sean las truchas más grandes, pero al menos puedo entretenerme.


Compré recientemente una nueva línea, una GT90 WF4F de Mike Barrio, quería probarla, pero no de punta, sino con lances medios. La verdad es que me sentí muy bien lanzando con ella, es como si la línea siempre pidiera más, desliza muy bien y tiene una cabeza corta, lo que yo buscaba para estos ríos no muy grandes.

Puse una Rhodani en un #16 y empecé pescando las zonas más lentas que me encontraba: laterales de corrientes y tablas, alguna de ellas con poco más de un palmo de agua. El día estaba raro, ventoso, a ratos soleado, de vez en cuando venía un chubasco y es en esos momentos es cuando las truchas se decidían a subir a la seca.


Fallé muchas subidas, sobretodo porque estaba lanzando largo. Pero es que tenía mono de lanzar, de pescar lejos, estaba hasta el moño de la pesca al hilo y de punta. Aún así varias truchillas sucumbieron a la seca y otras muchas solo fueron revolcadas.

Al llegar a este pozo me acordé de un artículo de Varo (Líneas Vivas) y decidí esperar un poco en la orilla de piedras, sin entrar al agua. Allí las vi, dos buenas truchas se cebaban, una en la mitad del pozo y la otra en la entrada del mismo. Me acerqué muy despacio hasta una distancia cómoda para lanzarle a la primera, pero nada más presentarle la mosca (y no fue una mala presentación) dejó de cebarse.


Con la de más arriba pasó lo mismo. Esperé a ver si repetían o si volvía algún chubasco, pero justo en la tabla superior, varias truchas se estaban cebando y yo no podía esperar más, así que dejé a este par de truchas para otra ocasión y me dediqué a las que se cebaban.


No estaban tan confiadas como hacía unos días y al final tuve que alargar el bajo hasta las dos cañas para evitar el dragado y meter una emergente de Rhodani para hacerlas salir. No fueron truchas grandes, pero si divertidas.


Tenía fe en el segundo pozón. La última vez con mi amigo Carlos, saqué muchas truchillas a seca en él, pero hoy no era el día. Así que me conformé con una subida y un par de truchas que pude ver pegadas al fondo.


Llegué a esta zona cuando las truchas ya no estaban muy por la labor. Ya no había chubascos y las olivas se dejaron de ver. Eso si, pude observar algunos tirurirus volando, pero no provocaron actividad en superficie. El viento arreció mucho y el día se volvió totalmente soleado. Aquí saque mi última trucha del día tras mucho insistir.


Estaba satisfecho, así que puse fin a esta corta y fructífera jornada con algo más de una docena de pequeñas truchas, eso si, todas a seca, por lo que el mono ya está un poco más apaciguado.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Sesenta años después

Subo de nuevo esta entrada pues Sara ha fallecido en el día de ayer y creo que es un buen día para recordar aquél día que pasamos juntos en Sejas.

Casi sesenta años después Sara regresó a Sejas de Sanabria. Casi sesenta años después que Sara dejara su querida tierra para emigrar, como tantos otros, a Argentina, en busca del dorado, ese dorado que nunca llegó.

Tres años después de su regreso a España, la hermana de mi abuelo con casi 90 años, pudo regresar a ese pueblo, donde se ganó la vida sirviendo a aquellos que tenían más que ella.

Pese a su edad, recordaba todo, la ermita, la iglesia, el pozo, el río… nombres y nombres de habitantes de este pueblo, algunos muertos y otros aún vivos y viejos, muy viejos.




Al llegar al monte de San Martino, Sara me cuenta que fue allí donde fusilaron a mi bisabuelo Mateo, a día de hoy sin saber qué motivos tenían aquellos fanáticos para matarlo junto a otros pobres hombres, agricultores en su mayoría. También me cuenta como estuvieron en una fosa al descubierto durante días, hasta que los llevaron a Mombuey, y allí quedaron enterrados.


Sara disfrutó como una niña al descubrir pequeños tesoros escondidos en su menoría, como este abrevadero, junto al pozo donde fue a buscar tantas y tantas veces el agua para sus patronas



La cara le cambió al ver en que se había convertido aquella casa en la que ella sirvió, aquella que ella recordaba como magnifica y “de ricos” y que ahora no es más que una ruina.
Creo que por unas horas, Sara rejuveneció sesenta años de golpe. Volveremos otro día, te lo prometo.




No hemos podido volver juntos, pero en mi recuerdo hemos repetido esta visita a Sejas muchas veces. Descansa en paz Sara, te lo mereces.

Dejo unos versos que José María Saéz (Angler) me ha mandado por mail y que realmente me han gustado.

“Cuando emprendas el viaje hacia Ítaca
ruega que sea largo el camino,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
A los Lestrigones, a los Cíclopes
o al fiero Poseidón, nunca temas.
No encontrarás trabas en el camino
si se mantiene elevado tu pensamiento y es exquisita
la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los Lestrigones, ni a los Cíclopes,
ni al feroz Poseidón has de encontrar,
si no los llevas dentro del corazón,
si no los pone ante ti tu corazón.
Ruega que sea largo el camino.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que – ¡con qué placer! ¡con qué alegría! -
entres en puertos nunca antes vistos.
Detente en los mercados fenicios
para comprar finas mercancías,
madreperla y coral, ámbar y ébano,
y voluptuosos perfumes de todo tipo,
tantos perfumes voluptuosos como puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
para que aprendas y aprendas de los sabios.
Siempre en la mente has de tener a Ítaca.
Llegar allá es tu destino.
Pero no apresures el viaje.
Es mejor que dure muchos años
y que ya viejo llegues a la isla,
rico de todo lo que hayas guardado en el camino
sin esperar que Ítaca te dé riquezas.
Ítaca te ha dado el bello viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
No tiene otra cosa que darte ya.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado,
sabio como te has vuelto con tantas experiencias,
habrás comprendido lo que significan las Ítacas”

Itaca de Konstantinos Kavafis

martes, 21 de mayo de 2013