jueves, 20 de octubre de 2011

Otoño 2011, día 7


Séptima jornada de pesca en estas vacaciones. Hoy voy a pescar solo. Siempre reservo algún día para mi, me gusta de vez en cuando pescar en soledad, pescar muy concentrado. No son jornadas muy largas, a lo sumo 4 o 5 horas, pero son agotadoras.


Me presenté en el escenario elegido a las 10 de la mañana. El día está ideal, viento y sol. Esta noche ha refrescado pero no tanto como otros días. Se que no voy a encontrar hormigas, pero confío en que los peces estén activos. Elijo zona de playas, hace viento y las olas batirán la arena. A falta de hormigas los peces buscarán lo que las olas remuevan en la orilla.


La monotonía de las playas solo es rota por paredes sumergidas. Suelen ser buenos lugares de pesca, así que me concentro en ellos.


Esta postura de la foto inferior me dio varios peces. Caminando despacio y dejando tiempo entre captura y captura, los peces volvían una y otra vez a esta pared.


Este año me sigue llamando mucho la atención el tamaño de los peces que están saliendo. Todos los días conseguimos algunos llegando o superando los 60 cm. Precioso el pez de la foto!


Las moscas utilizadas fueron menores que otros años. En mi anterior jornada probé con éxito una mosca mixta de escarabajo y hormiga con alas.


En esta jornada me ha dado casi todos los peces. Montada en un anzuelo del 14 y 2X heavy, de la marca Teklon. Nunca los había probado y los compré estos días pues me olvidé de meter anzuelos de este tipo en el maletín de montaje. Sin duda una buena compra pues aguantaron muy bien a estas máquinas de sacar línea.


También utilicé algún tricóptero de alce y hackle negro. Con un señalizador rosa fluor, que en principio estaba diseñado para pescar en río pero quería comprobar su flotabilidad y visibilidad. En el primer lance me lo llevó un buen barbo al clavar. Dicho pez no se espantó como siempre hacen, sino que permaneció en el lugar, dando vueltas nervioso, como si buscara aún esa mosca que se le había escapado. Jamás me había pasado algo tan curioso.


Los barbos iban saliendo pues, aunque no era una locura, si estaban activos en las olas. Las carpas también se encontraban con ganas de comer, así que entre barbo y barbo alguna carpita iba saliendo.
En una pequeña recula salió el segundo buen barbo del día. Subió franco a la hormiga.


La flecha indica el lugar donde se encontraba, muy cerca de la orilla. Por eso insisto en caminar despacio, sospechando de toda sombra que veamos en el agua. Después de clavarlo tuve que forzar mucho pues a parte de una gran roca cercana, había una pared sumergida hacia la que el pez se dirigió nada más sentirse clavado. Menos mal que, viendo el tamaño de los peces, opté por llevar un 2X en el tippet.


Según avanzaba por la orilla me encontré esta encina la cuál crecía sobre una roca. La vida, de una manera u otra, siempre se abre paso.


A medida que avanzaba la mañana el viento amainaba y era más difícil acercarse a los peces sin ser visto, por lo que los lances a media y larga distancia se hacían necesarios.

Viendo que los barbos estaban muy orillados, presté especial atención a las reculas someras y pude descubrir otro gran barbo muy orillado. Con algo de maña y bastante fortuna, en el primer lance pude posar la hormiga unos centímetros por delante del barbo, el cuál la tomó de forma tranquila y confiada.


Una vez clavado el barbote dio una buena lucha pues la orilla en esta zona profundizaba rápidamente. El cambiar el bajo al menor síntoma de deterioro me dio la suerte necesaria para poder arrimar este buen pez hasta la orilla. Un pez muy gordo y ancho, sin duda el segundo mejor pez del año. La flecha muestra el lugar donde se encontraba el barbo, como podéis ver, muy cerca también de la orilla.


Viendo la hora que era y el tremendo calor que empezaba a hacer, decidí desandar lo caminado hasta el coche. Si bien la mayor parte de la orilla había sido playa, en ciertas zonas era bastante dificultoso moverse por la cantidad de rocas sueltas, máxime si lo querías hacer con sigilo. En este lugar murieron mis botas de montaña...


Al pararse el viento, bastantes carpas se dejaban ver por la orilla,  los barbos desaparecieron casi por completo.


Esta bonita carpa fue la última captura del día. En total, en cuatro horas y media de pesca, pude traer hasta mis manos a 10 barbos y 8 carpas, además de 3 roturas. Si sumamos la cantidad de peces que rechazaron la mosca, podemos imaginar lo activos que se encontraban este día.


Al llegar al coche comprobé lo que ya sentía: hacía mucho calor! demasiado para las fechas en las que estamos.


Fue una buena jornada a pesar de no aparecer las hormigas. Creo que el mérito estuvo en saber leer el embalse y pescar de forma pausada y lo más sigilosa posible. Las prisas y los barbos no son buenos compañeros...

martes, 18 de octubre de 2011

Sorpresas te da la vida... La trucha de ayer.

Llego a casa y leo un mail titulado: La trucha de ayer.
Si no es porque hace unos minutos he recibido una llamada al móvil explicándome el tema, pensaría que este David está loco o se ha vuelto furtivo... Si la trucha se cerró en Castilla y León el día 15!!!


Sin duda "la trucha de ayer" es un pez precioso y perfecto. Pero lo que la hace especial es ser pescada muchos kilómetros aguas abajo de donde se supone que queda el límite de la zona truchera de este río castellano.


David, últimamente sales muy poco de pesca, por ello me alegro de esa captura tan bonita en un lugar tan singular. Pese a las pocas jornadas que le dedicas, macho, mira que te pasan cosas curiosas!

sábado, 15 de octubre de 2011

Otoño 2011, días 5 y 6

Día 5

El dicho taurino dice que no hay quinto malo y efectivamente éste tampoco lo fue.


 Quedé con Jacques en una zona bastante alejada de donde suelo pescar habitualmente. El sitio es realmente atractivo para la pesca a mosca.


Una pequeña y antigua caseta de pastor aún se resiste a caer, a pesar de haber quedado bajo las aguas del embalse. Es una pasada poder clavar peces en una estampa como ésta.


Durante toda la jornada, Jacques me iba mostrando la cantidad de pisadas de nutria que existen. Me alegra que a pesar de ser el embalse un paisaje artificial, se hallan podido adaptar.


¿Ahora te explicas donde se frotan el morro los barbos para romperte el bajo en una playa?


Las capturas, mientras hubo viento, se fueron sucediendo una tras otra. Incluso alguna fue cómica al clavarse solo el pez mientras yo miraba para otro lado.


Los peces tenían un tamaño muy bueno, varios rondando los 60 cm. y estaban realmente gordos y sanos.


Uno de los peces lo clavé en este laberinto de rocas.


Se acabó enrocando y milagrosamente no partió el bajo. El cabrón iba de un pasillo a otro y profundizando.


Siempre digo que es fundamental llevar en el equipo una estampita de la virgen. Las fotos fueron hechas tras el cristal polarizado de las gafas de sol.


Jacques andaba a lo suyo, probando sus peculiares moscas.


Y resultados tenía, aunque hay que decir que estos días rechazan mucho. Por ejemplo las hormigas negras las tomaban más o menos bien, pero las marrones las rechazan constantemente. Cosa curiosa...


Una de las cosas que más me gustó de este lugar fueron las paredes inundadas y sumergidas. Eso si, dificultaban en gran medida el poder sacar los peces pues se tiraban de cabeza hacia ellas y al haber tan poco sitio tenías que forzar y no dejar que te sacaran línea, teniendo que sacarlos por los pequeños huecos que en ellas había, con el peligro de rotura.



¿Quién es el valiente que se atreve a clavar un pez en este corralito?


Acabamos el día pescando en una pequeña recula donde cientos de carpas comían en superficie, uno de esos típicos serenos que te da este embalse.

Día 6


Si ayer fue la cara, este sexto día fue la cruz. Quedé con Jesús y Jorge para pescar la zona de siempre, pero había multitud de pescadores por sus orillas. Los peces fueron escasos y costó mucho sacar algunos.


Jesús con uno de los escasos barbos que sacamos y abajo Jorge peleando una carpa.


Anduvimos bastantes kilómetros bajo un fuerte sol que nos abrasaba, hasta que en un momento dado no pudimos aguantar más y nos pegamos un chapuzón en el embalse. Al regreso a los coches nos dimos realmente cuenta de lo lejos que nos fuimos.

Este año las jornadas se están dando o muy bien o muy mal. Qué cosas más raras tiene la pesca...

jueves, 13 de octubre de 2011

Otoño 2011, días 3 y 4.

Día 3

El tercer día de estas vacaciones lo pasé en compañía de Joaquin "El lobo mesetario", Paco "Maravillas", "Lucky" Burgaleta y Álvaro "Supergerente", pescando un año más en el Esla. 


Para mi volvió a ser la enésima decepción del Esla. El río estaba precioso, un caudal perfecto y bajaban a ratos bastantes efémeras.


Pero las truchas a penas aparecieron, con alguna captura simbólica y poco más. Apareció un viento frío de la montaña y por más que lo intentamos con el agua al pecho, no pudo ser.


Los ratos haciendo garita no se vieron recompensados en absoluto. Así que a las cinco de la tarde salimos del agua con bastante frío y optamos por cambiar el río por un bar.


Por la noche nos juntamos trece pescadores a cenar, con una gran representación Navarra, en Mansilla de las Mulas. La cena sin duda, junto con la compañía, bien valieron el viaje hasta tierras leonesas, a pesar de llegar a las dos de la madrugada a Zamora. Un poco tarde para tener que pescar barbos al día siguiente.


Día 4


El cuarto día quedé con Miguel, Manuel y Alicia para tentar de nuevo los barbos en embalse. El día demasiado despejado y con fuertes rachas de viento, lo cuál me animaba pues esperaba que los barbos estuvieran activos.



Miguel y Alicia se fueron por la orilla hacia la derecha y yo pescaría con Manuel hacia la izquierda. Manuel había traído su caña de dapping e intentaría aprovechar el viento que venía de la tierra hacía el embalse y poder tentar a los barbos con esta curiosa técnica irlandesa.


El equipo es bastante sencillo. Se trata de una caña de 5 o 6 metros de longitud y un carrete que almacena la línea madre que bien puede ser nylon. A ésta se atan un par de metros de floss (dapping line) y a éste otro metro y medio o dos metros de bajo del grosor que necesitemos.




El tema consiste en que el pescador utiliza el viento a favor para que arrastre el floss y éste arrastra varios metros de la línea madre. Con pericia el pescador levanta y baja la caña haciendo que la mosca imite un insecto pegando saltos en el agua.


Manuel ya lo ha probado en Chile pescando desde barca y utilizando como moscas los típicos "matapiojos" obteniendo buenos resultados.


Por desgracia para nosotros, llevábamos varios pescadores de mosca por delante, lo cuál explicaba los escasos peces que logramos divisar. Nos dimos cuenta demasiado tarde, cuando poca reacción podíamos tener debido a lo avanzada que estaba la mañana.


Os quiero mostrar dos fotografías hechas la primera de modo normal y la segunda a través de las gafas polarizadas.


Fijaros la cantidad de obstáculos ocultos a nuestra vista que tenemos en el embalse. Esto explica la cantidad de peces perdidos por roturas durante la temporada. Con los barbos tonterías las justas...


Dejé a Manuel intentándolo con unas carpas que no querían levantar la cabeza. Me fui hasta nuestra encina favorita, donde teníamos los coches, saqué una cerveza fría y me tumbé a la sombra. Cada pocos segundos el viento hacía caer las bellotas, que este año son abundantes y bien gordas. Lástima no tener un buen pata negra que diera cuenta de ellas...


Debajo de esta magnífica encina comimos. Maravillosa su sombra!!


Después de comer ellos tres siguieron pescando, yo me rendí y me fui a casa, aún quedan muchas jornadas de pesca por delante y hay que reservar fuerzas...