martes, 17 de febrero de 2009

La muerte de una ilusión

Nota en la web de El Motin de la Trucha:
"Ayer día 16 de febrero aparecía en la prensa la desagradable noticia de la existencia de multitud de peces muertos en las orillas del Embalse de VAlparaiso a la altura de la desembocadura del río Valdaya, en la localidad de CIONAL. Parece ser que algún vertido ha arrasado con el vedado existente desde hace varios años en la localidad de Boya, procando dicha mortandad. Los enlaces de la noticia son los siguientes:

http://www.nortecastilla.es/20090216/zamora/aparecen-muertos-miles-peces-20090216.html

http://www.laopiniondezamora.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009021600_5_335209__Comarcas-Aparecen-miles-peces-muertos-embalse-Valparaiso-cerca-cantera

http://www.diariodeburgos.es/noticia.cfm/Castilla%20y%20Le%C3%B3n/20090216/miles/peces/muertos/plena/reserva/sierra/culebra/80185BFF-1A64-968D-593AB9E2C58398C3

http://www.raices.org/portal/content/view/436/64/

Desde nuestra Asociación trataremos de hacer un seguimiento de estos hechos tanto en la tramitación administrativa como penal con el objeto de que se depuren las responsabilidades derivadas del suceso y concienciar a la gente de que la naturaleza en nuestra provincia ha sido el pilar fundamental de la existencia de todos nuestros pueblos, y que tenemos que defender con uñas y dientes lo que nos queda, e incluso tomar las medidas necesarias para recuperarla. Vender nuestra naturaleza a las grandes hidroeléctricas ha dado dinero a nuestros pueblos, que sin embargo decaen y se mueren paralelamente con las riberas de nuestros ríos y todo lo que hay en ellas. Agua = Vida. Y después ... ¿qué quedará para nuestros hijos?."

Yo crecí a orillas del Valdalla, vi tiempos de multitud de truchas, como las pescaban a saltón vivo o a mosca a punta de vara. Hace unos años este río se vedó por la escasez de peces, pero llevo un tiempo observando como las truchas volvian a verse en todas sus pozas, no solo del río sino de sus afluentes, incluso había pensado proponer un libre S/M en la zona más pescable, justo donde se ha producido el vertido. A tomar por culo años de vedado y a la mierda todas las ilusiones. Son unos hijos de puta!!! pizarreras, saltos eléctricos, canteras y todos los años los incendios, acaban con nuestra naturaleza en Sanabría, aportando solo unos miseros puestos de trabajo, muy pocos en relación con lo que se está hipotecando, lo más preciado que tenemos, lo que más DINERO deja en los pueblos. La gente viene a ver nuestra naturaleza, a conocer nuestros pueblos, a pescar, a cazar, a buscar setas, a la berrea, a observar lobos... y año tras año nos la están jodiendo, qué SINVERGUENZAS!!!

Es la muerte de una ilusión, ilusión por poder pescar a mosca uno de los rios que me vio crecer verano tras verano, de pescar el rio que pescaba mi abuelo Baldomero, un rio de aguas puras y cristalinas... hasta ayer.

martes, 13 de enero de 2009

Un medio hostil

Hoy me acerqué a la orilla de nuevo, un día mas...

Empiezo con la tarde oscura y un mar que no quiere que me acerque.
Imposible en costa a mar abierto, tendré que buscar algo más recogido. Vuelvo a Baiona, por el camino sale el sol, el viento está rolando a norte. No me gusta.
Lo intentaré dentro de la bahía, espero que con el temporal haya alguna lubina refugiada en esta zona.


Parece que estas calitas están apacibles y no golpea tanto el mar. Me gusta aquella punta, voy a intentarlo... Pero el día ha aclarado demasiado.

Bueno, esto está algo más movido de lo que yo pensaba...


Desde luego no es el habitat natural de un pescador a mosca, pero que te salpiquen las olas, el olor a sal y que de vez en cuando la "loba de mar" te deje tocarle la escama, hacen que día tras día, bolo tras bolo, te acerques de nuevo una vez más a la rompiente.

Hay que buscar otro sitio, aqui estoy demasiado expuesto y en una de estás me llevaré un susto.

Aquí parce que golpea menos, pero esta mar de fondo me afecta hasta en la bahía. Viene la ola y tengo demasiada agua, se retira y me deja en seco...

Lance tras lance me voy desmoralizando una vez más:

-Mar de fondo, no me beneficia para pescar a mosca.

-Viento de norte, si a Roberto no le gusta el norte, a mi tampoco.

-Mucho sol, siempre me fue mal los días de sol, al igual que con los lucios, las truchas,..

-Marea viva, el pescado no queda en las zonas, se mueve demasiado y desde luego de aquí ya se fué, si es que acaso vino...
Cuando agoto mi última gota de moral, recojo, me cambio y me voy.
Entrando en calor con un café que me sabe a sal, sal pegada en mis labios, recuerdo esos días en que te dejabas ver.
¿Donde estas? Ya te hecho de menos, no recuerdo la ultima vez que te vi, "loba de mar"...



domingo, 28 de diciembre de 2008

Frío

El frio ha sido el protagonista todos estos días de vacaciones, esperado por otro lado.
Los barbos han estado apáticos y aunque cada día de pesca he podido ver docenas de ellos, han hecho caso omiso a mis moscas, e incluso no se han inmutado con mi presencia. Creo que “agostean”, aún con varios grados bajo cero.

Con este panorama decidí dedicarme a los lucios, pero la cosa no ha estado como esperaba, o más bien como deseaba, pues el resultado si fue el esperado, es decir, con el bolo como protagonista. Y si la cosa hubiera acabado en bolo, me hubiera conformado, pero no bastó con eso sino que partí la cola en dos ocasiones, perdí media caja de moscas arriesgando demasiado en los lances pensando, iluso de mí, que así podría conseguir alguna captura.
El primer día que les dedique la cosa no pudo empezar mejor, un buen lucio de unos 70cm. y otro que me atacó la mosca hasta en cuatro ocasiones pero que no logré clavarlo; también vi otros lucios a los que le lancé el streamer pero que no estaban activos, todo en un pequeño río y en apenas un par de horas. Aquí se acabo mi suerte.

Luego le dedicamos la primera jornada a Ricobayo, un día infernal, de viento y frío, pero sin suerte, solo uno de los cuatro pescadores que íbamos clavó un lucio de unos 60cm.




La jornada de la que más esperaba era la que le dedicamos al Órbigo, pero los resultados fueron escasos. El día y el río preciosos pero solo revolqué un lucio no muy grande y otro que atacó el señuelo. Este día rompí la cola por primera vez.
Mi compañero no logró hacer salir a ninguno de su guarida. Casi 6 horas de pescar con el agua al pecho, con un frío terrible y orillas congeladas.

A Almendra fuimos con 3 grados bajo cero, con un embalse con aguas transparentes y piedras congeladas por las heladas.
Con bastante ánimo, David, Paulino y yo mojamos nuestras moscas, en zonas apetitosas, con muchas posturas, con grandes árboles sumergidos, pero con el triste resultado de un bolo, un lucio enorme que siguió la mosca de David y una cola de rata rota, la mía de nuevo y esta vez irreparable, pues la mitad ha quedado debajo de las aguas del embalse para siempre.

En cuanto recibí mi nueva línea, servida por Jon Huerga en menos de 24 horas, me acerqué por segunda vez a Ricobayo, en un día de sol que acabé pescando en camiseta. Los lucios, tímidos y seguramente de menor tamaño, solo me “mordisqueaban” las colas de los streamers y no logré clavar ninguno. Los escasos resultados los conseguí pescando muy despacio y trayendo la mosca a muchos metros bajo el agua, arrastrándola por el fondo en muchas ocasiones. Vi como unos pescadores a spinning sacaban un gran lucio de unos 8-10 kg. y al intercambiar opiniones con ellos, coincidían conmigo en que sufrían pequeñas picadas, sin lograr clavar y a varios metros de profundidad.
Luego entre comidas familiares, resacas y demás, ya no tuve tiempo para volver al río, así que considero cerrada la temporada por este año. Después de año nuevo iniciaré la del 2009, pero esta vez será en el mar.

jueves, 9 de octubre de 2008

Tres días con J

Esta semana he pescado con un amigo del otro lado de los pirineos, J. Es una persona dificil de asombrar, pues ha pescado en muchos ríos de Europa muy distintas especies de peces y sobretodo de gran tamaño, por lo que el reto era dificil. Dificil porque, aunque en Zamora hay una maravillosa naturaleza, es dificil igualar las "selvas" que hay al norte de España. Eran tres los destinos que nos propusimos: dos ríos, Esla y Duero, y un embalse, Almendra.





Primero probamos suerte con el maravilloso Esla, el cúal encontramos con un caudal perfecto para pescar y aguas transparentes, con sol y 21ºC. Este día pescamos por la mañana con David y la cosa no nos fue nada mal. Los peces subian bastante, aunque rechazaban la mayoría de las veces. Subían con desgana, demasiado lentos y a veces eso provocaba que cuando el pez quería tomar la mosca, ésta ya había sido arrastrada por la corriente y el pez fallara la toma de la artificial. Con paciencía y pescando casi siempre al agua (es decir, detrás de cada piedra) lográbamos ir sacando peces, entre rechaces y rechaces, algún pez se apiadaba de nosotros. En total entre los tres pudimos sacar entre 20 y 25 peces.





Las moscas triunfadoras una especie de hormiga hecha con un cilindro de foam y con un hackle negro en medio, y un saltamontes de color tan, que imitaba perfectamente a los miles de ellos que saltaban por las orillas del Esla. A la chernobil ni caso, al igual que al escarabajo.





El segundo día nos llegamos a Almendra. Estaba bajo y con las aguas con una transparencía que dejaba ver hasta dos metros de profundidad, día de mucho sol y unos 23ºC. La jornada la podemos dividir en dos perfectamente diferenciadas, con calma total en la mañana y con fuerte viento por la tarde.


Por la mañana el agua como un plato, peces con ganas de subir a mosca seca, pero no a cualquier cosa. Subieron mejor a hormigas con alas y pequeños escarabajos. La chernobil y los grandes bichos de foam provocaban demasiado escándalo para un día tan calmado y solían provocar el rechace de los peces e incluso su espantada.




Por la tarde comenzó el viento y los peces reactivaron su actividad hasta bien llegada la tarde, prácticamente hasta el anochecer. Si por la mañana la chernobil provocaba el rechace, por la tarde con grandes olas en el embalse, atraia a los peces incluso desde más de un metro de profundidad. Era curioso ver como los barbos podían descubrir la posada de una chernobil entre las olas, síntoma de que estaban muy atentos de todo lo que el viento les traía, seguramente gran número de saltamontes y bichería variada. Aún así tubímos muchos fallos (rechaces¿?) por parte de los peces, pero es que las olas movían mucho la artifical y a los peces les costaba tomarlas, recordemos que los barbos son peces de profundidad y fallan más las tomas en seca.



Al final de la jornada pondríamos en tierra una docena y media de peces y tubimos varias roturas.


El tercer día fué complicado. Nada más levantarme por la mañana ya estaba lloviendo y tras deliberar con mi amigo, decidimos bajar al Duero, a pesar de que no eran ni mucho menos, las mejores condiciones para pescar. Río algo alto, turbio, cielo nublado, viento moderado y a ratos lluvia intensa, condiciones muy desfavorables para localizar los peces, los cúales no se mostraban muy dados a subir a seca, por lo que en el primer tramo de la jornada apenas pudimos sacar 6 o 7 peces, eso si, todos a seca, cabezonería ante todo. Todos a hormiga de foam en cilindro.




Despues de comer, pescamos la parte de arriba del tramo, con más lluvia, más viento y peces que no estaban por la labor. Alguna captura de tamaño a ninfa por parte de J y algunos fallos clamorosos por la mía.









Luego la lluvia nos dió un respiro y salió el sol. Lo suficiente para que los barbos se pusieran a comer a seca y así pudimos tentar durante casi dos horas unos barbos que nos dieron todo lo que durante la lluvia nos negaron. Llegaron a subirme 5 barbos a una hormiga Z sin dar un solo paso.





Luego se nos metió en el valle una tormenta con nubes negras y unos truenos que acabaron por echarnos del río a eso de las 6 de la tarde.





Esto es lo que han sido los días de pesca con mi amigo del otro lado de los pirineos. Pocas fotos, pero es que cuando uno está centrado en pescar se olvida de la cámara y del tiempo. J se ha quedado pescando mi tierra unos días más, yo por desgracía tube que volver a Galicia al trabajo, espero que se le dé mejor y cuando regrese ya subiré las fotos que me mande.

jueves, 4 de septiembre de 2008

El agua salada, más allá del caldo del cocido...

Como decía mi amigo Roberto, "los de Castilla solo habeis visto el agua salada en el caldo del cocido", o como mucho en las vacaciones de verano. Sin embargo soy de la opinión que con un poco de interés, paciencía y una correcta información, el "pescador de secano" podrá iniciarse en la pesca a mosca en agua salada, en el mar digo, en el cocido ya somo expertos...
No voy a hablaros de momento de ninguna especie en particular, sino que al ser ésta mi primera entrada, voy a comentaros alguna de las especies que más os podreis encontrar en la costa, que son más o menos abundantes y por lo tanto fácilmente localizables en los desplazamientos a la costa, porque una de las principales dificultades en la pesca a mosca en el mar, para alguien que vive a cientos de kilómetros, es precisamente que tienes que pescar "a huevos" el día que vas al mar, no como los que vivimos ya en la orilla misma, que vamos a pescar cuanto el mar esté "en su punto".

La especie reina por tierras gallegas, que es por donde yo vivo y me muevo, es la lubina, si hablamos en cuanto a deportividad, dificultad y vicio que te crea. Si hablamos de pesca de la lubina en la rompiente (el espumero), hablamos de una pesca complicada, caprichosa, muy ingrata y desagradecida, casi diría que peligrosa, pero áltamente adictiva. Pero mejor dejamos esta pesca para otra ocasión.
Ya que teneis que pescar la lubina "a huevos" cuando vengaís a la costa, uno de los sitios donde siempre hay lubinas son los puertos y el interior de la ría. Suelen ser lubinas pequeñas las que consigamos en estas zonas, no porque no haya grandes, sino porque las pequeñas son suficientemente incautas para tomar nuestros señuelos en aguas tan quietas y finas. Las grandes no son tan estúpidas... casi nunca y bien digo CASI nunca, porque de vez en cuando alguna cae en el amparo de la noche.

Esta lubina de la derecha, sin ir más lejos cayó en la trampa en forma de un sugerente pequeño camarón de marabú y patitas de silicona. Este tipo de lubina suele dar más quebraderos de cabeza que alegrías, puesto que las noches que las consigues ver, pasan de tí olímpicamente y solo en periodos de corta actividad (a veces 10-15 segundos) en los que se vuelven realmente agresivas, conseguimos que en su ofuscación tome nuestra mosca. Lo normal estas noches es que caigan pequeñas lubinas, con poca experiencía pero con gran agresividad

Otra especie digna de mención es la caballa o su variante el verdel. Son peces muy atractivos para el pescador de interior, pues son realmente agresivos, cuando aparecen lo hacen por docenas y su pelea con un equipo del #7 es realmente intensa.

Se pueden pescar tanto de día como de noche, aunque si su presencía no es masima, las mejores horas serán con el repunte de la marea por la noche. Mis sitios preferidos para pescarlas con pequeños muelles iluminados por farolas, puentes en el interior de las ría, o pantalanes, pero siempre que estén iluminados, pues esta luz atraerá a los jurelillos y éstos a los calamares y éstos a su vez a las caballas.

Se pueden y se deben pescar con pequeños pero escándalosos poper, aunque cuando se ponen desconfiadas una buena opción es pescarlas con pequeños streamer de krystal flash de unos 2-3cm, incluso pescar en tamden poper y streamer en punta.

La mayor dificultad de esta pesca es poder encontrar un sitio un poco solitario donde pescar, pues estos escenarios de pesca se suelen llenar de pescadores de calamar y choco, lanzando aquí y allá sus señuelos y copando todas las farolas. Es muy habitual verlos codo con codo pescando...

Por último os hablaré de un pez que tiene infinidad de nombres: pez ballesta, peixe porco, roncón, castañeta brava, pez tambor... Yo los llamo pez bobo, porque son bobos... ni más ni menos. Es el pez más gilipollas que yo haya pescado nunca, y mis razones tengo para ello.
Tú descubres un pez de estos, le provocas con una crazy charlie por ejemplo de uno 2cm o menos, el pez se siente atraido y lo ataca, al momento empiezan a aparecer hermanos de dicho pez y se convierten en una banda de peces locos a ver quien te come la mosca... pero como tienen una boca totalmente dura, con unos pedazo dientes como conejos (como te agarren un dedo te enteras) pues fallas muchas picadas. Si al final clavas y sacas uno, los otros gilipollas que vienen con él se quedan allí a mirar, asi que lanzas y te vuelve a atacar. Los suelo encontrar en muelles, pantalanes y bateas de mejillón, solo basta con asomarse y ver si estan allí abajo o no, y aunque no los veas dejas descender tu mosca y con pequeños "arriba abajo"de la misma los sueles atraer, sino vienen es que no están. Por cierto, su carne es deliciosa, aunque tienen una piel dura como el cuero. La pelea no es que sea muy bonita, pero de vez en cuando alguno se pone cabezón y te gana profundidad y entonces es cuando los disfrutas.


Estas son las especies de peces más habituales por la zona, fáciles de localizar y que seguro que a algún pescador de agua dulce le alegrará las vaciones o por lo menos le quitará el mono de pescar a mosca. Sobre los mújules no voy a hablaros porque yo no los pesco. Me parece una pesca estúpida eso de cebarlos con pan y luego sacarlos por docenas. Otra cosa es pescarlos con pequeñas ninfas en la zona intermareal... pero eso ya es otra historia más larga y complicada.