martes, 18 de octubre de 2011

Sorpresas te da la vida... La trucha de ayer.

Llego a casa y leo un mail titulado: La trucha de ayer.
Si no es porque hace unos minutos he recibido una llamada al móvil explicándome el tema, pensaría que este David está loco o se ha vuelto furtivo... Si la trucha se cerró en Castilla y León el día 15!!!


Sin duda "la trucha de ayer" es un pez precioso y perfecto. Pero lo que la hace especial es ser pescada muchos kilómetros aguas abajo de donde se supone que queda el límite de la zona truchera de este río castellano.


David, últimamente sales muy poco de pesca, por ello me alegro de esa captura tan bonita en un lugar tan singular. Pese a las pocas jornadas que le dedicas, macho, mira que te pasan cosas curiosas!

sábado, 15 de octubre de 2011

Otoño 2011, días 5 y 6

Día 5

El dicho taurino dice que no hay quinto malo y efectivamente éste tampoco lo fue.


 Quedé con Jacques en una zona bastante alejada de donde suelo pescar habitualmente. El sitio es realmente atractivo para la pesca a mosca.


Una pequeña y antigua caseta de pastor aún se resiste a caer, a pesar de haber quedado bajo las aguas del embalse. Es una pasada poder clavar peces en una estampa como ésta.


Durante toda la jornada, Jacques me iba mostrando la cantidad de pisadas de nutria que existen. Me alegra que a pesar de ser el embalse un paisaje artificial, se hallan podido adaptar.


¿Ahora te explicas donde se frotan el morro los barbos para romperte el bajo en una playa?


Las capturas, mientras hubo viento, se fueron sucediendo una tras otra. Incluso alguna fue cómica al clavarse solo el pez mientras yo miraba para otro lado.


Los peces tenían un tamaño muy bueno, varios rondando los 60 cm. y estaban realmente gordos y sanos.


Uno de los peces lo clavé en este laberinto de rocas.


Se acabó enrocando y milagrosamente no partió el bajo. El cabrón iba de un pasillo a otro y profundizando.


Siempre digo que es fundamental llevar en el equipo una estampita de la virgen. Las fotos fueron hechas tras el cristal polarizado de las gafas de sol.


Jacques andaba a lo suyo, probando sus peculiares moscas.


Y resultados tenía, aunque hay que decir que estos días rechazan mucho. Por ejemplo las hormigas negras las tomaban más o menos bien, pero las marrones las rechazan constantemente. Cosa curiosa...


Una de las cosas que más me gustó de este lugar fueron las paredes inundadas y sumergidas. Eso si, dificultaban en gran medida el poder sacar los peces pues se tiraban de cabeza hacia ellas y al haber tan poco sitio tenías que forzar y no dejar que te sacaran línea, teniendo que sacarlos por los pequeños huecos que en ellas había, con el peligro de rotura.



¿Quién es el valiente que se atreve a clavar un pez en este corralito?


Acabamos el día pescando en una pequeña recula donde cientos de carpas comían en superficie, uno de esos típicos serenos que te da este embalse.

Día 6


Si ayer fue la cara, este sexto día fue la cruz. Quedé con Jesús y Jorge para pescar la zona de siempre, pero había multitud de pescadores por sus orillas. Los peces fueron escasos y costó mucho sacar algunos.


Jesús con uno de los escasos barbos que sacamos y abajo Jorge peleando una carpa.


Anduvimos bastantes kilómetros bajo un fuerte sol que nos abrasaba, hasta que en un momento dado no pudimos aguantar más y nos pegamos un chapuzón en el embalse. Al regreso a los coches nos dimos realmente cuenta de lo lejos que nos fuimos.

Este año las jornadas se están dando o muy bien o muy mal. Qué cosas más raras tiene la pesca...

jueves, 13 de octubre de 2011

Otoño 2011, días 3 y 4.

Día 3

El tercer día de estas vacaciones lo pasé en compañía de Joaquin "El lobo mesetario", Paco "Maravillas", "Lucky" Burgaleta y Álvaro "Supergerente", pescando un año más en el Esla. 


Para mi volvió a ser la enésima decepción del Esla. El río estaba precioso, un caudal perfecto y bajaban a ratos bastantes efémeras.


Pero las truchas a penas aparecieron, con alguna captura simbólica y poco más. Apareció un viento frío de la montaña y por más que lo intentamos con el agua al pecho, no pudo ser.


Los ratos haciendo garita no se vieron recompensados en absoluto. Así que a las cinco de la tarde salimos del agua con bastante frío y optamos por cambiar el río por un bar.


Por la noche nos juntamos trece pescadores a cenar, con una gran representación Navarra, en Mansilla de las Mulas. La cena sin duda, junto con la compañía, bien valieron el viaje hasta tierras leonesas, a pesar de llegar a las dos de la madrugada a Zamora. Un poco tarde para tener que pescar barbos al día siguiente.


Día 4


El cuarto día quedé con Miguel, Manuel y Alicia para tentar de nuevo los barbos en embalse. El día demasiado despejado y con fuertes rachas de viento, lo cuál me animaba pues esperaba que los barbos estuvieran activos.



Miguel y Alicia se fueron por la orilla hacia la derecha y yo pescaría con Manuel hacia la izquierda. Manuel había traído su caña de dapping e intentaría aprovechar el viento que venía de la tierra hacía el embalse y poder tentar a los barbos con esta curiosa técnica irlandesa.


El equipo es bastante sencillo. Se trata de una caña de 5 o 6 metros de longitud y un carrete que almacena la línea madre que bien puede ser nylon. A ésta se atan un par de metros de floss (dapping line) y a éste otro metro y medio o dos metros de bajo del grosor que necesitemos.




El tema consiste en que el pescador utiliza el viento a favor para que arrastre el floss y éste arrastra varios metros de la línea madre. Con pericia el pescador levanta y baja la caña haciendo que la mosca imite un insecto pegando saltos en el agua.


Manuel ya lo ha probado en Chile pescando desde barca y utilizando como moscas los típicos "matapiojos" obteniendo buenos resultados.


Por desgracia para nosotros, llevábamos varios pescadores de mosca por delante, lo cuál explicaba los escasos peces que logramos divisar. Nos dimos cuenta demasiado tarde, cuando poca reacción podíamos tener debido a lo avanzada que estaba la mañana.


Os quiero mostrar dos fotografías hechas la primera de modo normal y la segunda a través de las gafas polarizadas.


Fijaros la cantidad de obstáculos ocultos a nuestra vista que tenemos en el embalse. Esto explica la cantidad de peces perdidos por roturas durante la temporada. Con los barbos tonterías las justas...


Dejé a Manuel intentándolo con unas carpas que no querían levantar la cabeza. Me fui hasta nuestra encina favorita, donde teníamos los coches, saqué una cerveza fría y me tumbé a la sombra. Cada pocos segundos el viento hacía caer las bellotas, que este año son abundantes y bien gordas. Lástima no tener un buen pata negra que diera cuenta de ellas...


Debajo de esta magnífica encina comimos. Maravillosa su sombra!!


Después de comer ellos tres siguieron pescando, yo me rendí y me fui a casa, aún quedan muchas jornadas de pesca por delante y hay que reservar fuerzas...

domingo, 9 de octubre de 2011

Barbo otoñal

Un vídeo de Miguel cobrando un bonito barbo capturado en la anterior jornada. Están saliendo pocos peces, pero son de muy buen tamaño.

sábado, 8 de octubre de 2011

Otoño 2011, días 1 y 2.

Dia 1

Por fin! Después de una larga espera y de 600 Km. de coche, llegué a Zamora de vacaciones, vacaciones de otoño.
El primer día lo dediqué al río acompañado por mi colega francés, si bien lo peces estuvieron difíciles. No estaban mucho por la labor de mirar arriba a la seca y cuando alguno se dignaba a subir, rechazaban mucho la mosca.


Aún así, poco a poco pudimos hacernos con algunos barbos. La mosca que mejor me tomaron fue una Royal Wulff en parachute.


No son demasiado grandes estos barbos, pero son de un color dorado-oliva preciosos. En total pude llevarme a la mano media docena de barbos más un par de ellos que me rompieron. Mi colega tuvo un resultado similar.


Antes de irnos un par de pequeñas hormigas con alas se le posaron a mi amigo en el brazo. Buena señal!!!!


Día 2


El segundo día fui con Miguel Casaseca a pescar al embalse. Habíamos quedado para pescar juntos pero me fue imposible llegar antes de las 12 de la mañana. Cuando nos vimos me comentó que ya llevaba algún barbo y que uno de ellos había sido de buen tamaño.

El embalse que nos encontramos fue éste. Agua más o menos transparente, nubes altas que nos impedían ver muy bien y viento, a ratos fuerte y de frente muchas veces.



Las zonas más calientes fueron las de poca agua, de menos de un metro de profundidad.


Los pasillos entre las grandes rocas también fueron lugares productivos.


Los barbos estaban por la labor de subir a la seca, pero otra cosa diferente sería el que embocaran bien la misma. Subían francos y de repente empujaban la mosca con el morro sin comerla hasta que uno de nosotros se precipitaba y clavaba antes de tiempo o hasta que el barbo la rechazaba.


Aún así sacamos algunos barbos a lo largo de la mañana, con alguna rotura. Entre col y col, lechuga, es decir, entre barbo y barbo, alguna carpa iba saliendo, aunque tampoco se volvieron locas a comer...

 Click en la imagen para ampliarla

Probé numerosas moscas, alguna de menor tamaño como hormigas de foam y pequeños escarabajos, pero el problema es que con las olas y el viento era muy difícil localizar la mosca, por lo que opté por una Hormiga Z que gracias a sus alas de poly se ve muy bien y tiene un tamaño más contenido que la Chernobyl.


La mañana transcurría con normalidad hasta que detecté una gran sombra en estas aguas someras de la foto  inferior. Lancé una pequeña hormiga de cilindro de foam sin ver muy bien donde había caído, pero pude ver como la sombra se movía y comía algo en superficie. Clavé a ver si era mi mosca y efectivamente, aquello empezó a cabecear muy salvajemente y a sacarme línea, pero sin ser nada exagerado. Profundizó rápidamente y no me dejaba sacarlo a la superficie. Lo forcé un poco con la caña del #7, pero con cuidado,  pues solo llevaba un 0,22 mm. en el tippet y no quería perderlo.
Al orillar al pez pude verlo bien por primera vez y la verdad es que me esbocé una enorme sonrisa...


...porque acababa de pescar el que creo que es hasta ahora el barbo más grande que he pescado. Con la alegría del momento y tal y cual, al final se me olvidó medirlo y se fue el bicho sin tallar. Me hubiera gustado saber por curiosidad cuanto medía, pues sinceramente la foto no hace rigor al tamaño que tenía, siendo en la parte de la cabeza realmente ancho.


Repuesto del subidón de alegría nos fuimos a comer, lo de siempre con Miguel, unos ibéricos y un buen vino de Toro, mientras esperábamos que el viento redujera su fuerza y las carpas se cebaran con la calma de la tarde.


No fue así y no nos quedó más remedio que buscar una zona algo más resguardada. Encontramos esa zona, pero el problema era que teníamos el sol de frente, no eramos capaces de ver los peces dentro del agua y tampoco se cebaron en superficie. Al final cerramos la tarde con 2 carpas y 1 barbo entre los dos.
Mañana tocan truchas en León con Joaquin, Paco, Lucky Burgaleta y Álvaro, a ver que tal se da...


Y recuerda, CAPTURA Y SUELTA SIEMPRE!!!