Dia 1
Por fin! Después de una larga espera y de 600 Km. de coche, llegué a Zamora de vacaciones, vacaciones de otoño.
El primer día lo dediqué al río acompañado por mi colega francés, si bien lo peces estuvieron difíciles. No estaban mucho por la labor de mirar arriba a la seca y cuando alguno se dignaba a subir, rechazaban mucho la mosca.
Aún así, poco a poco pudimos hacernos con algunos barbos. La mosca que mejor me tomaron fue una Royal Wulff en
parachute.
No son demasiado grandes estos barbos, pero son de un color dorado-oliva preciosos. En total pude llevarme a la mano media docena de barbos más un par de ellos que me rompieron. Mi colega tuvo un resultado similar.
Antes de irnos un par de pequeñas hormigas con alas se le posaron a mi amigo en el brazo. Buena señal!!!!
Día 2
El segundo día fui con Miguel Casaseca a pescar al embalse. Habíamos quedado para pescar juntos pero me fue imposible llegar antes de las 12 de la mañana. Cuando nos vimos me comentó que ya llevaba algún barbo y que uno de ellos había sido de buen tamaño.
El embalse que nos encontramos fue éste. Agua más o menos transparente, nubes altas que nos impedían ver muy bien y viento, a ratos fuerte y de frente muchas veces.
Las zonas más calientes fueron las de poca agua, de menos de un metro de profundidad.
Los pasillos entre las grandes rocas también fueron lugares productivos.
Los barbos estaban por la labor de subir a la seca, pero otra cosa diferente sería el que embocaran bien la misma. Subían francos y de repente empujaban la mosca con el morro sin comerla hasta que uno de nosotros se precipitaba y clavaba antes de tiempo o hasta que el barbo la rechazaba.
Aún así sacamos algunos barbos a lo largo de la mañana, con alguna rotura. Entre col y col, lechuga, es decir, entre barbo y barbo, alguna carpa iba saliendo, aunque tampoco se volvieron locas a comer...
Click en la imagen para ampliarla
Probé numerosas moscas, alguna de menor tamaño como hormigas de foam y pequeños escarabajos, pero el problema es que con las olas y el viento era muy difícil localizar la mosca, por lo que opté por una Hormiga Z que gracias a sus alas de poly se ve muy bien y tiene un tamaño más contenido que la Chernobyl.
La mañana transcurría con normalidad hasta que detecté una gran sombra en estas aguas someras de la foto inferior. Lancé una pequeña hormiga de cilindro de foam sin ver muy bien donde había caído, pero pude ver como la sombra se movía y comía algo en superficie. Clavé a ver si era mi mosca y efectivamente, aquello empezó a cabecear muy salvajemente y a sacarme línea, pero sin ser nada exagerado. Profundizó rápidamente y no me dejaba sacarlo a la superficie. Lo forcé un poco con la caña del #7, pero con cuidado, pues solo llevaba un 0,22 mm. en el tippet y no quería perderlo.
Al orillar al pez pude verlo bien por primera vez y la verdad es que me esbocé una enorme sonrisa...
...porque acababa de pescar el que creo que es hasta ahora el barbo más grande que he pescado. Con la alegría del momento y tal y cual, al final se me olvidó medirlo y se fue el bicho sin tallar. Me hubiera gustado saber por curiosidad cuanto medía, pues sinceramente la foto no hace rigor al tamaño que tenía, siendo en la parte de la cabeza realmente ancho.
Repuesto del subidón de alegría nos fuimos a comer, lo de siempre con Miguel, unos ibéricos y un buen vino de Toro, mientras esperábamos que el viento redujera su fuerza y las carpas se cebaran con la calma de la tarde.
No fue así y no nos quedó más remedio que buscar una zona algo más resguardada. Encontramos esa zona, pero el problema era que teníamos el sol de frente, no eramos capaces de ver los peces dentro del agua y tampoco se cebaron en superficie. Al final cerramos la tarde con 2 carpas y 1 barbo entre los dos.
Mañana tocan truchas en León con Joaquin, Paco, Lucky Burgaleta y Álvaro, a ver que tal se da...
Y recuerda, CAPTURA Y SUELTA
SIEMPRE!!!